México: comportamiento del peso mexicano frente al dólar tras decisiones de la Fed

El comportamiento del tipo de cambio en México no puede analizarse de forma aislada del ciclo monetario de Estados Unidos. La profunda integración comercial y financiera con su vecino del norte convierte al peso mexicano en una de las divisas emergentes más sensibles a las decisiones de la Reserva Federal.

Tras el ciclo de endurecimiento monetario iniciado en 2022, la Reserva Federal mantuvo los tipos en niveles restrictivos durante buena parte de 2024–2025. En 2026 el mercado descuenta un proceso gradual de recortes, pero con cautela ante una inflación estadounidense todavía por encima del objetivo estructural del 2 %.

El peso mexicano ha mostrado un comportamiento atípicamente sólido en comparación con otras divisas emergentes, apoyado en diferenciales de tasas favorables y flujos de capital hacia deuda en moneda local.

Diferencial de tasas y atractivo del carry trade

Uno de los principales motores de la fortaleza del peso ha sido el diferencial entre la tasa de referencia del Banco de México y la tasa de fondos federales en Estados Unidos.

Durante el periodo de tipos altos globales, Banxico mantuvo una postura monetaria restrictiva que generó diferenciales positivos significativos. Esto incentivó estrategias de carry trade, donde inversores internacionales financiaban posiciones en dólares a menor coste relativo e invertían en activos denominados en pesos con mayor rendimiento.

Mientras la Fed no recorte agresivamente, el atractivo relativo del peso se mantiene. Sin embargo, si el diferencial se estrecha de forma acelerada, podría producirse salida de capitales tácticos.

Elasticidad del tipo de cambio a anuncios de la Fed

Históricamente el peso mexicano reacciona no solo a decisiones efectivas de la Fed, sino a cambios en expectativas. Las comunicaciones sobre trayectoria futura de tipos influyen más que el movimiento puntual.

En 2026, cada señal de la Fed respecto al ritmo de normalización monetaria genera movimientos inmediatos en el tipo de cambio USD/MXN.

Cuando el mercado percibe que la Fed mantendrá tipos elevados por más tiempo, el dólar tiende a apreciarse globalmente, presionando al peso. En cambio, cuando se anticipan recortes más rápidos, el peso suele fortalecerse.

Factores internos que amortiguan o amplifican el impacto

Aunque la Fed es determinante, el comportamiento del peso no depende exclusivamente del entorno externo. Existen variables internas clave:

  • Flujos récord de remesas
  • Posición fiscal relativamente estable
  • Reservas internacionales sólidas
  • Integración manufacturera vía nearshoring

Las remesas han alcanzado niveles históricamente elevados, generando entrada constante de divisas. Este flujo estructural actúa como estabilizador cambiario incluso en episodios de volatilidad global.

Asimismo, la consolidación fiscal relativa frente a otros emergentes mejora la percepción de riesgo país y sostiene demanda por bonos mexicanos.

Relación con el mercado de bonos locales

El comportamiento del peso está estrechamente vinculado al mercado de deuda en moneda local. Cuando inversores extranjeros incrementan exposición a bonos gubernamentales mexicanos, la demanda de pesos aumenta.

Si la Fed reduce tipos más rápidamente que Banxico, el diferencial podría ampliarse inicialmente, favoreciendo al peso. Pero si Banxico inicia un ciclo agresivo de recortes mientras la Fed mantiene cautela, el atractivo relativo podría disminuir.

La clave está en la sincronización de ambos ciclos monetarios.

Comparación con otros emergentes latinoamericanos

A diferencia del peso argentino o colombiano, el peso mexicano presenta mayor liquidez y profundidad de mercado. Esto lo convierte en divisa de referencia dentro de emergentes.

En periodos de aversión global al riesgo, el peso puede depreciarse rápidamente por ser vehículo de ajuste de portafolios internacionales. Sin embargo, en fases de estabilidad, tiende a recuperar terreno con mayor rapidez que divisas con menor liquidez.

La credibilidad institucional de Banxico ha sido factor diferencial frente a otros bancos centrales regionales.

Impacto de la balanza comercial y el nearshoring

El proceso de relocalización industrial hacia México ha fortalecido las exportaciones manufactureras, especialmente en sectores automotriz y electrónico.

La balanza comercial manufacturera mantiene dinamismo apoyado en demanda estadounidense. Si la economía de Estados Unidos evita una recesión profunda en 2026, el flujo comercial continuará respaldando al peso.

Sin embargo, una desaceleración más intensa en Estados Unidos afectaría exportaciones mexicanas y podría presionar el tipo de cambio.

Escenarios para el USD/MXN en 2026

Escenario de estabilidad
La Fed inicia recortes graduales mientras Banxico mantiene prudencia. El diferencial de tasas sigue siendo atractivo y el peso se mantiene fuerte en un rango estable.

Escenario de depreciación
Si la Fed retrasa recortes y Banxico acelera flexibilización monetaria, el diferencial se reduce y se produce salida de capitales tácticos, presionando al peso.

Escenario de apreciación adicional
Si la inflación en Estados Unidos converge más rápido y la Fed recorta antes de lo previsto, mientras México mantiene fundamentos sólidos, el peso podría fortalecerse aún más.

Riesgos estructurales

El principal riesgo para el peso no proviene únicamente de la Fed, sino de factores combinados:

Volatilidad política interna
Choques externos en materias primas
Cambio abrupto en apetito global por riesgo
Revisión de expectativas de crecimiento en Estados Unidos

La historia muestra que el peso puede experimentar movimientos abruptos en periodos de estrés financiero global.

Conclusión estratégica

El comportamiento del peso mexicano frente al dólar en 2026 está determinado por la interacción entre política monetaria estadounidense, diferencial de tasas y fundamentos internos.

Las decisiones de la Reserva Federal siguen siendo el catalizador principal de movimientos de corto plazo, pero la fortaleza estructural de flujos externos y disciplina monetaria interna han otorgado al peso una resiliencia relativa destacable.

Para analistas de mercados, el foco debe situarse en la trayectoria esperada de tipos reales y en la sincronización entre la Fed y Banxico, más que en el movimiento puntual de una reunión concreta.

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