En 2026 la economía de México se consolida como uno de los principales destinos de relocalización industrial en América del Norte. El fenómeno de nearshoring, impulsado por tensiones geopolíticas, reconfiguración de cadenas de suministro y la necesidad de reducir dependencia asiática, está generando un impacto directo sobre el PIB manufacturero en estados estratégicos como Nuevo León y Coahuila.
El crecimiento del sector manufacturero mexicano ya no responde únicamente a la demanda cíclica estadounidense, sino a una reestructuración estructural de inversión extranjera directa. Empresas del sector automotriz, electrónico y de bienes intermedios han ampliado capacidad productiva en el norte del país, generando un efecto multiplicador regional significativo.
Este dinamismo se produce en paralelo a un entorno cambiario relativamente estable, como ya analizamos en el comportamiento reciente del peso mexicano frente al dólar.
Nuevo León como hub industrial de alto valor añadido

Nuevo León se ha consolidado como el epicentro del nearshoring industrial. La infraestructura logística, proximidad a la frontera estadounidense y capital humano especializado han convertido al estado en receptor prioritario de inversión.
El crecimiento manufacturero en la región se concentra en sectores de alto valor añadido:
Automotriz y autopartes
Electrónica avanzada
Electromovilidad
Maquinaria industrial
La expansión no solo incrementa el volumen de producción, sino que eleva la complejidad productiva. Esto tiene implicaciones directas sobre el PIB manufacturero nacional, que en 2026 muestra tasas de crecimiento superiores al promedio del PIB total.
Coahuila y la integración en cadenas norteamericanas
Coahuila complementa el ecosistema industrial del norte con fuerte especialización en automoción y metalurgia. La integración con Estados Unidos es profunda, particularmente con Texas.
La inversión reciente en parques industriales y ampliación de plantas manufactureras ha reforzado la posición del estado dentro del corredor industrial norteamericano.
El impacto macro se refleja en:
Aumento del empleo formal industrial
Mayor captación de inversión extranjera directa
Incremento de exportaciones manufactureras
Esta dinámica fortalece la base productiva estructural del país, diferenciándose de economías latinoamericanas más dependientes de commodities.
Impacto directo en el PIB manufacturero nacional
El componente manufacturero representa aproximadamente el 18–20 % del PIB mexicano. En 2026 el crecimiento de este sector supera al promedio nacional, impulsado principalmente por la región norte.
El efecto multiplicador no se limita a la producción directa. Se extiende a:
Servicios logísticos
Transporte
Construcción industrial
Servicios empresariales
Esta expansión tiene similitudes estructurales con procesos de transformación productiva observados en otros países integrados en cadenas globales de valor.
Diferenciación frente a otras economías hispanohablantes
A diferencia de economías como Argentina, cuyo crecimiento depende en mayor medida de productos primarios y cuya sostenibilidad fiscal sigue condicionando el riesgo país como analizamos en el estudio sobre el superávit primario argentino y el EMBI, México muestra una dinámica más vinculada a manufactura exportadora.
Esta diferencia estructural reduce volatilidad macro asociada a precios internacionales de commodities y otorga mayor previsibilidad a flujos de divisas.
Riesgos asociados al nearshoring
Aunque el fenómeno nearshoring impulsa el PIB manufacturero, existen riesgos que pueden limitar su sostenibilidad:
Dependencia excesiva de la economía estadounidense
Capacidad limitada de infraestructura energética
Tensiones laborales y salariales
Concentración geográfica de inversión
Si la economía estadounidense desacelera significativamente, la demanda manufacturera podría resentirse.
Además, la capacidad eléctrica y logística del norte del país debe ampliarse para evitar cuellos de botella.
Interacción con política monetaria y entorno financiero
El crecimiento manufacturero coincide con un entorno de política monetaria aún restrictivo por parte del Banco de México.
Mientras el diferencial de tasas se mantenga atractivo frente a Estados Unidos, el peso continuará relativamente estable, favoreciendo inversión extranjera.
Sin embargo, una reducción acelerada de tasas podría modificar flujos de capital y afectar estabilidad cambiaria, lo que tendría impacto indirecto sobre inversión industrial.
Efecto en productividad y crecimiento potencial
Más allá del crecimiento coyuntural, el nearshoring puede elevar el crecimiento potencial mexicano si genera:
Transferencia tecnológica
Encadenamientos productivos locales
Desarrollo de proveedores nacionales
Mayor capital humano especializado
El desafío radica en evitar que la relocalización se limite a ensamblaje de bajo valor añadido sin integración tecnológica profunda.
Escenarios 2026–2028
Escenario de consolidación
El nearshoring se profundiza, la inversión continúa creciendo y el PIB manufacturero mantiene expansión superior al 4 % anual.
Escenario de estabilización
El crecimiento se modera tras fase inicial intensa, pero se mantiene como motor estructural del PIB.
Escenario de desaceleración
Choques externos o problemas internos de infraestructura limitan nuevas inversiones.
Conclusión estratégica
El nearshoring está transformando la estructura productiva mexicana, especialmente en Nuevo León y Coahuila. El impacto sobre el PIB manufacturero en 2026 es tangible y supera el mero efecto cíclico.
La clave para consolidar este proceso reside en infraestructura, estabilidad macro y profundización tecnológica.
Si se mantiene coherencia macroeconómica y estabilidad cambiaria, México puede fortalecer su posición como hub industrial norteamericano, reduciendo vulnerabilidad estructural frente a economías primario exportadoras.



