Argentina: evolución trimestral del EMAE tras el ajuste fiscal de 2025 y su impacto sectorial

En 2026 la dinámica del Argentina puede analizarse con mayor precisión a través del comportamiento del EMAE, el Estimador Mensual de Actividad Económica publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos. Tras el ajuste fiscal implementado en 2025, el seguimiento trimestral del EMAE se ha convertido en la referencia clave para evaluar si la consolidación macro está generando una recesión prolongada o si, por el contrario, se trata de un ajuste contractivo transitorio previo a una recuperación más ordenada.

El ajuste fiscal implicó reducción del gasto real, eliminación de subsidios y contracción del consumo público. En economías con fuerte participación estatal, este tipo de medidas suele tener un impacto inmediato en el nivel de actividad. El interrogante estratégico es si el sector privado logra compensar parcialmente esa contracción.

Primer trimestre post-ajuste: contracción concentrada en sectores regulados

El primer trimestre posterior al ajuste mostró una caída significativa en el EMAE interanual, con mayor intensidad en sectores vinculados a obra pública, construcción y consumo financiado. La eliminación de transferencias y la reducción del gasto en infraestructura afectaron directamente a empresas dependientes de contratos estatales.

La construcción fue uno de los sectores más golpeados, tanto por la caída del gasto público como por la contracción del crédito real en un entorno de tasas elevadas. El empleo formal asociado a esta actividad reflejó la desaceleración casi de forma inmediata.

Sin embargo, otros sectores comenzaron a mostrar señales de estabilización más temprana, especialmente aquellos vinculados a exportaciones agrícolas y energéticas.

Segundo trimestre: estabilización heterogénea y recomposición externa

En el segundo trimestre se observó una desaceleración en la caída interanual del EMAE. La estabilización cambiaria, analizada previamente en el estudio sobre la transición monetaria argentina y la estabilidad cambiaria, contribuyó a reducir la incertidumbre en sectores transables.

La mejora relativa en el frente externo permitió cierta recuperación en actividades agroindustriales, particularmente tras normalización de condiciones climáticas adversas del ciclo anterior. El superávit comercial actuó como amortiguador frente a la contracción interna.

El ajuste fiscal redujo la demanda agregada interna, pero al mismo tiempo disminuyó presión sobre el tipo de cambio y la inflación, generando un entorno más predecible para sectores exportadores.

Tercer trimestre: divergencia sectorial más marcada

El tercer trimestre mostró una clara divergencia entre sectores orientados al mercado interno y aquellos vinculados a exportaciones. Comercio minorista y servicios personales continuaron débiles debido a la pérdida de poder adquisitivo acumulada, mientras que energía y agricultura comenzaron a consolidar crecimiento interanual positivo.

El sector energético, en particular, se benefició de mayor producción en Vaca Muerta y estabilidad regulatoria relativa en comparación con ciclos anteriores. La expansión de producción hidrocarburífera generó un impacto positivo en regiones específicas, aunque insuficiente para compensar la debilidad generalizada del consumo interno.

Este patrón refleja una recomposición del modelo de crecimiento desde demanda interna financiada por gasto público hacia mayor dependencia del sector externo.

Cuarto trimestre: indicios de piso técnico

Hacia finales del año posterior al ajuste fiscal, el EMAE comenzó a mostrar variaciones mensuales positivas desestacionalizadas. Aunque la comparación interanual seguía reflejando caída, la dinámica mensual sugería que la economía podría haber alcanzado un piso técnico.

La estabilización macro permitió una leve recuperación del crédito real y cierta recomposición de inventarios empresariales. Sin embargo, el consumo privado seguía condicionado por salarios reales aún en proceso de recuperación.

La trayectoria futura dependerá de la velocidad con la que la inflación continúe desacelerándose y del mantenimiento del superávit fiscal primario, cuyo impacto en el riesgo país ya fue analizado en profundidad.

Impacto sectorial detallado

Construcción
Fue el sector más contractivo, afectado por reducción de obra pública y menor crédito hipotecario.

Industria manufacturera
Mostró desempeño mixto. Sectores vinculados a exportaciones mejoraron, mientras los orientados al mercado interno permanecieron débiles.

Comercio
Reflejó la contracción del consumo real, aunque con moderación progresiva hacia finales de año.

Energía
Se consolidó como uno de los pocos sectores con crecimiento sostenido, apoyado en producción de hidrocarburos y estabilidad cambiaria.

Agricultura
Tras superar shocks climáticos previos, mostró recuperación relevante en términos interanuales.

Relación entre ajuste fiscal y composición del crecimiento

El ajuste fiscal no solo redujo el nivel de actividad en el corto plazo, sino que alteró la composición sectorial del crecimiento. La economía argentina históricamente ha dependido de ciclos de expansión del gasto público y consumo interno. El nuevo esquema prioriza equilibrio fiscal y estabilidad macro, desplazando el motor hacia sectores transables.

Este cambio implica una transición estructural. En el corto plazo genera costos en empleo y actividad interna, pero en el mediano plazo podría mejorar sostenibilidad macro si se consolida un modelo más orientado a exportaciones.

La clave es evitar que la contracción inicial derive en una espiral recesiva prolongada.

Comparación con ajustes anteriores

A diferencia de episodios previos donde el ajuste fiscal estuvo acompañado de devaluaciones abruptas y crisis financieras, el proceso actual se apoya en disciplina monetaria y reducción de emisión. La estabilidad cambiaria ha evitado un shock inflacionario adicional que profundice la recesión.

Sin embargo, la memoria histórica argentina condiciona expectativas empresariales. La recuperación dependerá en gran medida de que el mercado perciba continuidad en la disciplina fiscal y monetaria.

Escenarios 2026–2027

Escenario de recuperación gradual
La inflación continúa descendiendo, el salario real comienza a recomponerse y el EMAE muestra crecimiento interanual positivo sostenido.

Escenario de estancamiento
El consumo interno no se recupera con suficiente rapidez y el crecimiento exportador no logra compensar plenamente.

Escenario de reversión
Relajación fiscal o shock externo reintroduce volatilidad cambiaria y frena la estabilización.

Conclusión estratégica

La evolución trimestral del EMAE tras el ajuste fiscal de 2025 muestra una economía en transición más que en colapso estructural. La contracción inicial fue significativa, especialmente en sectores dependientes del gasto público, pero la estabilización cambiaria y la disciplina fiscal han evitado una crisis desordenada.

El desafío central es transformar la estabilización macro en crecimiento sostenible. Si la recomposición sectorial hacia actividades exportadoras se consolida y el consumo interno se recupera gradualmente, el ajuste podría sentar bases para una expansión más equilibrada.

El EMAE continuará siendo el indicador clave para evaluar si Argentina logra convertir disciplina fiscal en crecimiento estructural o si el ajuste queda limitado a una mejora nominal sin recuperación real profunda.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio