Perú: regla fiscal y credibilidad ante inversionistas extranjeros en un entorno de volatilidad política

En 2026 la economía de Perú mantiene una de las arquitecturas fiscales más disciplinadas de América Latina, pese a atravesar episodios recurrentes de inestabilidad política. La clave de esta resiliencia no reside únicamente en el nivel relativamente bajo de deuda pública, sino en la existencia de una regla fiscal explícita que ha funcionado históricamente como ancla de credibilidad ante los mercados internacionales.

La regla fiscal peruana establece límites al déficit estructural y a la expansión del gasto público, incorporando mecanismos de corrección progresiva en caso de desviaciones. Este marco normativo permite separar el ciclo político del compromiso presupuestario de mediano plazo. Para los inversionistas extranjeros, la existencia de reglas claras reduce la incertidumbre respecto a la trayectoria futura de deuda y déficit.

El contexto global actual, caracterizado por tipos de interés aún elevados en economías desarrolladas, ha incrementado la sensibilidad de los mercados a la disciplina fiscal en economías emergentes. En ese entorno, la regla fiscal peruana se convierte en un activo institucional de primer orden.

Comparación regional y prima de riesgo

Cuando se analiza la prima de riesgo soberano en América Latina, Perú suele situarse en un rango intermedio-bajo en comparación con economías de mayor volatilidad fiscal. A diferencia de Argentina, donde la credibilidad fiscal aún está en proceso de reconstrucción tras años de desequilibrios estructurales, Perú ha mantenido una trayectoria de deuda contenida.

La percepción de sostenibilidad no depende solo del ratio deuda/PIB, sino de la previsibilidad del marco presupuestario. Mientras los inversionistas puedan anticipar que el gobierno respetará los límites de déficit, la prima de riesgo tiende a mantenerse contenida incluso en contextos políticos inestables.

La regla fiscal actúa como señal institucional. Sin ella, la incertidumbre política podría trasladarse de forma inmediata a los mercados de deuda.

Estructura de deuda y vulnerabilidad externa

Perú presenta una estructura de deuda relativamente favorable, con una proporción significativa denominada en moneda local y una vida media adecuada. Esta composición reduce el riesgo de crisis cambiaria asociada a descalces de moneda.

Además, el país cuenta con reservas internacionales robustas que actúan como colchón ante episodios de volatilidad financiera global. La combinación de regla fiscal, deuda moderada y reservas elevadas fortalece la percepción de solvencia.

Sin embargo, la disciplina debe mantenerse. Un relajamiento persistente de la regla fiscal podría alterar rápidamente esta percepción.

Volatilidad política y resiliencia macroeconómica

Uno de los aspectos más interesantes del caso peruano es la desconexión relativa entre inestabilidad política y estabilidad macroeconómica. En los últimos años, cambios presidenciales y tensiones institucionales no han derivado en crisis fiscal o cambiaria.

Este fenómeno no es accidental. La arquitectura institucional —particularmente el rol técnico del Ministerio de Economía y Finanzas y del Banco Central de Reserva del Perú— ha permitido mantener continuidad en políticas macroeconómicas fundamentales.

Para los inversionistas extranjeros, esta continuidad técnica reduce el riesgo percibido, incluso cuando el entorno político genera titulares negativos.

Interacción entre crecimiento y consolidación fiscal

La regla fiscal no implica necesariamente austeridad permanente. Su diseño contempla flexibilidad en momentos de desaceleración económica. Durante choques extraordinarios, como la pandemia, el déficit pudo ampliarse temporalmente sin comprometer la credibilidad estructural.

El reto en 2026 es equilibrar consolidación gradual con necesidad de impulsar crecimiento potencial. La inversión pública en infraestructura y proyectos mineros estratégicos puede elevar crecimiento nominal y facilitar estabilización de deuda sin necesidad de ajustes contractivos severos.

Este equilibrio es clave para mantener confianza de inversionistas institucionales de largo plazo.

Sensibilidad a precios de commodities

Aunque la regla fiscal fortalece credibilidad, la economía peruana sigue dependiendo en gran medida de exportaciones mineras, especialmente cobre. Una caída abrupta de precios internacionales afectaría ingresos fiscales y balanza externa.

En ese escenario, la capacidad de la regla fiscal para absorber shocks dependería de su aplicación flexible pero creíble. Si el gobierno responde con ajustes coherentes y mantiene transparencia presupuestaria, el impacto sobre spreads podría ser limitado.

Si, en cambio, la reacción fiscal es errática, la percepción de riesgo podría deteriorarse rápidamente.

Comparación con Colombia y México

En comparación con Colombia, donde la reforma tributaria y la dependencia energética generan mayor debate sobre sostenibilidad estructural, Perú mantiene un perfil fiscal más conservador.

México, por su parte, combina disciplina fiscal moderada con fuerte dependencia de ingresos petroleros y manufactura exportadora. Sin embargo, su ratio de deuda es mayor que el peruano.

Perú destaca por estabilidad relativa de su marco fiscal, aunque su tamaño económico es menor y su mercado financiero menos profundo.

Escenarios 2026–2028

Escenario de continuidad
La regla fiscal se respeta, el déficit converge gradualmente hacia niveles estructurales bajos y la prima de riesgo se mantiene contenida.

Escenario de relajación política
Presiones sociales o políticas impulsan mayor gasto permanente, debilitando el ancla fiscal y elevando spreads soberanos.

Escenario externo adverso
Caída de precios de cobre reduce ingresos fiscales, pero aplicación disciplinada de la regla evita deterioro abrupto de credibilidad.

Conclusión estratégica

La regla fiscal peruana en 2026 constituye uno de los principales activos institucionales del país ante inversionistas extranjeros. No es únicamente una norma contable, sino una señal de compromiso con sostenibilidad macroeconómica.

En un entorno global donde los mercados penalizan rápidamente desviaciones fiscales en economías emergentes, la credibilidad institucional se convierte en ventaja competitiva. Perú ha demostrado que incluso en contextos políticos volátiles es posible mantener estabilidad fiscal si el marco normativo es claro y respetado.

La sostenibilidad futura dependerá de preservar esa coherencia entre discurso y ejecución. Si la regla fiscal continúa aplicándose con disciplina técnica, Perú puede mantener acceso favorable a financiamiento externo y estabilidad macro incluso en escenarios internacionales menos benignos.

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