Perú: estabilidad del sol peruano pese a recortes de tasa del Banco Central de Reserva del Perú

En 2026 la política monetaria de Perú atraviesa una fase de normalización progresiva tras el ciclo restrictivo aplicado para contener el repunte inflacionario global de 2022–2023. El Banco Central de Reserva del Perú ha iniciado un proceso gradual de reducción de su tasa de referencia, apoyado en una convergencia sostenida de la inflación hacia el rango meta.

Lo relevante no es únicamente la magnitud de los recortes, sino la reacción del mercado cambiario. A diferencia de otros episodios históricos en economías emergentes, el sol peruano ha mostrado una estabilidad notable incluso en un contexto de reducción del diferencial de tasas frente a Estados Unidos. Esta dinámica plantea una pregunta estructural: ¿qué factores están sosteniendo la moneda pese a un entorno monetario menos restrictivo?

Credibilidad institucional y anclaje de expectativas

Uno de los pilares fundamentales de la estabilidad cambiaria peruana es la credibilidad acumulada del Banco Central. Desde hace décadas, la autoridad monetaria peruana ha mantenido un marco de metas explícitas de inflación con alta consistencia en su implementación.

Cuando un banco central posee reputación sólida, los recortes de tasas no son interpretados automáticamente como relajación imprudente, sino como ajuste técnico coherente con la trayectoria inflacionaria. En Perú, las expectativas de inflación a mediano plazo permanecen relativamente bien ancladas, lo que reduce el riesgo de salidas abruptas de capital.

Este contraste es evidente frente a economías donde la credibilidad aún se reconstruye, como se analizó en el caso de la transición monetaria argentina y su vínculo con la estabilidad cambiaria. En Perú, el mercado no percibe los recortes como señal de desorden macro.

Balanza comercial y soporte externo estructural

El segundo factor clave es la fortaleza estructural de la balanza comercial. Perú es uno de los principales exportadores mundiales de cobre, y la demanda sostenida desde Asia, especialmente desde China, ha mantenido un flujo constante de divisas.

Incluso con volatilidad en precios internacionales, el saldo comercial peruano ha mostrado resiliencia relativa. Este flujo de dólares actúa como amortiguador frente a presiones externas y reduce dependencia de flujos financieros de corto plazo.

La estabilidad cambiaria, por tanto, no depende exclusivamente del diferencial de tasas, sino también de fundamentos reales vinculados al sector externo.

Diferencial real de tasas y atractivo relativo

Aunque el Banco Central ha recortado su tasa de referencia, el diferencial real frente a economías desarrolladas sigue siendo positivo. La inflación peruana ha descendido con mayor rapidez que en otros países de la región, lo que permite mantener rentabilidad real atractiva para inversores en deuda local.

El mercado evalúa la tasa real esperada más que la nominal. Mientras esta permanezca en terreno positivo y consistente con estabilidad de precios, el incentivo a mantener posiciones en activos en soles continúa vigente.

Además, el nivel de endeudamiento público peruano sigue siendo relativamente bajo en comparación regional, lo que refuerza percepción de solidez macroeconómica.

Rol de la política fiscal y percepción de riesgo soberano

La estabilidad del sol también está vinculada a la percepción de sostenibilidad fiscal. Aunque Perú ha enfrentado episodios de inestabilidad política en los últimos años, su disciplina fiscal histórica y su bajo ratio deuda/PIB han contenido el deterioro en la prima de riesgo.

El vínculo entre riesgo soberano y moneda es directo. Si el mercado percibe que la consolidación fiscal se mantiene, el impacto de recortes monetarios sobre el tipo de cambio es limitado.

En contraste, en economías donde el déficit fiscal genera dudas estructurales, cualquier relajación monetaria puede amplificar presión cambiaria.

Volatilidad política sin desanclaje macro

Uno de los aspectos más interesantes del caso peruano es la desconexión relativa entre inestabilidad política y estabilidad macroeconómica. Aunque el entorno institucional ha mostrado episodios de tensión, el marco técnico del Banco Central ha funcionado como ancla de previsibilidad.

Los mercados distinguen entre ruido político y alteraciones profundas del marco macroeconómico. Mientras la política monetaria y fiscal mantengan coherencia técnica, la moneda puede resistir shocks políticos de corto plazo.

Comparación regional y ventaja relativa

En el contexto latinoamericano, Perú presenta menor volatilidad cambiaria que economías más grandes y financieramente integradas. México, por ejemplo, enfrenta mayor sensibilidad a movimientos de la Reserva Federal, como se analizó en el estudio sobre el margen de recorte del Banco de México sin presionar al peso.

Perú, con menor integración financiera internacional y fuerte soporte exportador minero, exhibe un perfil diferente. Esta combinación de fundamentos reales sólidos y prudencia monetaria explica por qué el sol ha mantenido estabilidad pese a recortes de tasa.

Escenarios 2026–2027

Escenario base
Inflación converge plenamente al rango meta, el Banco Central continúa recortes graduales y el sol se mantiene estable dentro de rangos controlados.

Escenario externo adverso
Caída significativa en el precio del cobre reduce flujo de divisas y aumenta sensibilidad del tipo de cambio a recortes monetarios.

Escenario de volatilidad global
Aumento abrupto de tasas en Estados Unidos podría presionar monedas emergentes, aunque el impacto en Perú sería moderado comparado con pares regionales.

Conclusión estratégica

La estabilidad del sol peruano en 2026 no es una anomalía, sino el resultado de fundamentos macro consistentes. Credibilidad institucional, balanza comercial sólida y diferencial real positivo permiten al Banco Central reducir tasas sin generar presión cambiaria significativa.

El caso peruano demuestra que la sostenibilidad cambiaria depende más de coherencia macro estructural que del nivel puntual de la tasa de interés. Mientras esos pilares se mantengan, el sol puede conservar estabilidad incluso en un entorno monetario más acomodaticio.

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