Lead: un crecimiento cojo en la periferia “ganadora” de la Eurozona
España entra en 2026 creciendo por encima de la media de la Eurozona, impulsada por un turismo que ya supone alrededor del 13% del PIB y encadena nuevos máximos de actividad y rentabilidad. Sin embargo, el IPI acumula varios meses de lecturas débiles en torno a terreno negativo o estancado, con caídas interanuales del orden del 0,3% a final de 2025 y un arranque de 2026 marcado por PMI manufacturero por debajo de 50 puntos. El resultado es un PIB que aguanta gracias a servicios de alto volumen, pero una base industrial que pierde tracción en paralelo al frenazo de Alemania y de la demanda europea de bienes duraderos.
Turismo: ¿techo de cristal o cielo abierto?
El sector turístico afronta 2026 desde una posición de fuerza: en 2025 España recibió en torno a 97 millones de turistas, con un gasto total cercano a 135.000 millones de euros y una aportación al PIB turístico de aproximadamente el 2,7% de crecimiento anual. Para 2026, los informes sectoriales apuntan a que el PIB turístico seguiría creciendo en el entorno del 2,4‑2,7%, algo por encima de la economía en su conjunto.
En términos de rentabilidad, el RevPAR hotelero mantuvo en 2025 aumentos del entorno del 6‑7% anual, claramente por encima de la inflación, y las proyecciones para 2026 contemplan todavía un avance adicional de alrededor del 5%, apoyado en ocupaciones medias cercanas al 70% y en precios por habitación que consolidan los niveles premium de los últimos años. El foco ya no está tanto en el volumen de llegadas, que se estabiliza tras la explosión post‑pandemia, sino en un gasto por visitante que sigue desplazándose hacia segmentos de mayor valor añadido (turismo urbano de calidad, MICE, experiencias de alto ticket).
Para Meliá Hotels (MEL), este entorno de RevPAR en máximos, ocupaciones sólidas y mix de cliente más rentable es estructuralmente positivo para márgenes y generación de caja, en la medida en que la compañía siga rotando portfolio hacia destinos y activos de mayor precio medio. En paralelo, IAG se beneficia de una demanda aérea hacia España que se mantiene robusta, con un ocio premium que compensa la persistente debilidad del viaje corporativo, y con capacidad de trasladar parte de la presión de costes a tarifas en rutas de alta demanda.
La crisis silenciosa de la manufactura
Mientras el turismo se consolida como motor, la industria española entra en 2026 con señales claras de fatiga: el IPI cerró 2025 con una variación interanual de ‑0,3% en diciembre y un perfil de volatilidad que combina meses de rebotes puntuales con caídas relevantes en la parte final del año. En paralelo, el PMI manufacturero marca contracción por segundo mes consecutivo, con lecturas en torno a 49,2 puntos en enero de 2026, lastradas por la caída de nuevos pedidos y, en especial, de exportaciones.
El origen no es únicamente doméstico: el estancamiento industrial de Alemania y la debilidad del ciclo europeo de bienes de equipo y automoción reducen la demanda para las cadenas de valor en las que se integran muchas plantas españolas. Sectores como el automotriz, el metalúrgico o determinados bienes intermedios sufren por una mezcla de exceso de capacidad en Europa, competencia en precio de Asia y mayores exigencias regulatorias y de transición energética que presionan la rentabilidad.
En bolsa, la fotografía se traduce en un comportamiento mucho más errático de las acereras y del sector automotriz en comparación con turismo y servicios. Acerinox (ACX), por ejemplo, ha alternado rebotes tácticos con fases de corrección ligadas a la caída de precios del acero inoxidable, a la menor demanda europea y a la presión sobre márgenes derivada de costes energéticos y regulatorios más exigentes. Las automovilísticas vinculadas a la demanda europea enfrentan un entorno de volúmenes flojos, transición hacia vehículos eléctricos con capex elevado y un consumidor final presionado por tipos aún altos, todo lo cual limita el potencial de re‑rating del sector a corto plazo.
Indicadores de tracción 2026: turismo vs industria
| Bloque | Indicador 2025‑2026 | Señal 2026 | Lectura para el mercado |
| Turismo | RevPARhotelero | +6,4% en 2025, estimado +5% en 2026 | Soporte amárgenesde MEL y sector hotelero |
| Turismo | Ocupación media hoteles | ~70% anual, ~77% en verano | Visibilidad elevada decash‑flowsen compañías de servicios |
| Turismo | PIB turístico | +2,7% en 2025, previsión +2,4‑2,7% en 2026 | Mejora del peso estructural del sector en el PIB |
| Industria | IPI(variación interanual dic‑25) | ‑0,3% | Señal deanemia cíclicadel bloque manufacturero |
| Industria | PMI manufacturero | 49,2 puntos ene‑26 | Contracción ligera, presión sobre beneficios industriales |
| Industria exportadora | Nuevos pedidos exportación | Caída y competencia en precios | Entorno difícil para ACX y autos, prima de riesgo sectorial al alza |
Implicaciones para el IBEX 35: rotación o valor contracorriente
La divergencia entre turismo y manufactura se refleja de forma clara en el IBEX 35: los valores ligados a turismo y movilidad han sido uno de los soportes del índice en los últimos ejercicios, mientras que buena parte de la industria pesada y el ciclo manufacturero se ha quedado atrás. En un escenario base de 2026 con turismo creciendo por encima del PIB, RevPAR en máximos y presión moderada en tipos de interés, la tesis de mantener sobreponderación en servicios turísticos y aerolíneas sigue siendo coherente, siempre que se gestione el riesgo de normalización de precios y posibles shocks de demanda.
Para Meliá (MEL), la combinación de mayor pricing power, ocupación alta y disciplina de capex le permite seguir siendo un candidato sólido para estrategias de calidad cíclica dentro del IBEX, con sensibilidad elevada a sorpresas positivas en RevPAR y al mantenimiento de la demanda internacional. IAG, por su parte, ofrece un perfil más apalancado al ciclo y al coste del combustible, pero continúa capitalizando la recuperación del ocio de medio y largo radio y la normalización progresiva del balance tras los años de pandemia.
En el lado industrial, Acerinox (ACX) y el conjunto del sector automotriz representan un universo de posibles trades de valor, pero con una tesis mucho más dependiente de un giro del ciclo europeo, de la estabilización de Alemania y de un repunte de los indicadores adelantados de producción. Mientras el IPI siga encadenando meses planos o negativos y el PMI se mantenga por debajo de 50, la prima de riesgo exigida por el mercado a estos sectores seguirá siendo elevada, lo que limita el potencial de re‑rating sostenido a menos que los precios ya reflejen un escenario excesivamente pesimista.
Terciarización, PTF y prima de riesgo española
La creciente terciarización de la economía española —con un turismo de alto peso y una base industrial que no termina de despegar— tiene implicaciones estructurales sobre la productividad total de los factores (PTF) y la prima de riesgo país. El turismo aporta empleo y divisas, pero su capacidad de arrastre tecnológico y de inversión en capital productivo e I+D sigue siendo, en promedio, inferior a la de industrias intensivas en tecnología y capital como la automoción avanzada, la química o la maquinaria.
Si la expansión se apoya de forma desproporcionada en servicios de baja o media productividad, la PTF tiende a avanzar lentamente, lo que acota el crecimiento potencial y, de forma indirecta, puede mantener una prima de riesgo estructural algo más alta sobre la deuda y la bolsa españolas frente a economías con bases industriales más sofisticadas. Aun así, el hecho de que el turismo genere superávit exterior y mejore la posición por cuenta corriente es un factor que el mercado valora positivamente a la hora de fijar la prima de riesgo soberana, siempre que no se traduzca en vulnerabilidades de largo plazo ligadas a saturación de destinos, tensiones sociales o problemas de vivienda.
Para el inversor en equity, esto se traduce en un sesgo estructural hacia sectores de servicios escalables y con algo más de contenido tecnológico (viajes, reservas, pagos, software asociado al turismo), y en una valoración más exigente con industriales que no muestren avances claros en automatización, digitalización y posicionamiento en cadenas de valor europeas de alto contenido tecnológico.

Nuestra Estrategia: ¿Qué hacer con el IBEX 35 ahora?
Desde la óptica de hoybolsa.com, el modelo actual en 2026 es sostenible a medio plazo en tanto el turismo mantenga su capacidad de atraer gasto de calidad y de subir precios reales sin erosionar de forma severa la demanda, pero deja a España expuesta a shocks externos sobre viajes y a una PTF que progresa lentamente. Para una cartera IBEX, la estrategia razonable pasa por mantener sobreponderación en turismo y servicios (MEL, IAG y otros plays de movilidad y reservas) mientras los indicadores de RevPAR, ocupación y gasto por visitante sigan en zona expansiva, combinada con posiciones selectivas y tácticas en industria castigada (ACX y autos) solo cuando el ciclo europeo y los indicadores adelantados de producción muestren un giro claro.
En el largo plazo, la clave para reducir la prima de riesgo española y sostener un múltiplo más alto para el IBEX 35 no es solo seguir explotando el viento de cola del turismo, sino utilizar parte de ese excedente para reforzar el tejido industrial y tecnológico, elevando la PTF y haciendo que la divergencia turismo‑industria sea menos marcada en el próximo ciclo.



