En 2026 la economía de Argentina continúa atravesando un proceso de transición estructural tras la eliminación progresiva de controles de precios implementados en años anteriores. Estos controles, aplicados sobre alimentos, combustibles y bienes de consumo masivo, habían funcionado como ancla nominal parcial pero generaban distorsiones microeconómicas significativas.
La desregulación no implica automáticamente menor inflación en el corto plazo. De hecho, la liberalización inicial suele provocar un ajuste de precios relativos que se traduce en aceleraciones mensuales temporales. La cuestión clave en 2026 no es si la inflación mensual sube puntualmente tras eliminar controles, sino si ese aumento constituye un salto único de nivel o una reactivación de la inercia inflacionaria.
El impacto debe analizarse distinguiendo entre efecto nivel y efecto persistencia.
Efecto nivel versus efecto inercia
Cuando se eliminan controles, los precios previamente reprimidos convergen hacia niveles de mercado. Esto genera un aumento puntual del índice de precios al consumidor. Sin embargo, si la política monetaria es consistente y el ancla fiscal se mantiene, el salto inicial no necesariamente se traduce en una aceleración permanente.
La credibilidad de la política macroeconómica es determinante. En el análisis previo sobre la transición monetaria y estabilidad cambiaria argentina, se señalaba que la disciplina fiscal y la moderación en emisión monetaria constituyen pilares para anclar expectativas.
Si el mercado percibe coherencia entre desregulación microeconómica y disciplina macro, el ajuste de precios puede ser absorbido sin espiralización.
Impacto sectorial diferenciado
La eliminación de controles no afecta todos los rubros por igual.
Alimentos y bienes de consumo masivo
Presentan mayor sensibilidad inicial, especialmente aquellos con precios administrados durante períodos prolongados.
Energía y combustibles
Los ajustes tienden a ser más visibles debido a su impacto transversal sobre costos logísticos.
Servicios regulados
La normalización suele implementarse de forma gradual para evitar shocks sociales abruptos.
El resultado agregado depende del peso relativo de cada componente en la canasta del IPC.
Transmisión a expectativas inflacionarias
En economías con memoria inflacionaria, los agentes tienden a reaccionar rápidamente ante aumentos de precios. Si los hogares interpretan la desregulación como señal de pérdida de control macroeconómico, pueden adelantar consumo o demandar cobertura en moneda dura.
Por el contrario, si perciben que la liberalización forma parte de un programa coherente de estabilización, las expectativas pueden mantenerse relativamente contenidas.
La dinámica del tipo de cambio financiero, analizada en el estudio sobre el impacto del CCL en empresas exportadoras, también influye en formación de expectativas. Si la brecha cambiaria permanece estable, la probabilidad de traslado adicional a precios se reduce.
Coordinación con política monetaria
El rol del Banco Central de la República Argentina es central. Tras la eliminación de controles, la autoridad monetaria debe evitar convalidar el shock de precios mediante expansión monetaria.
Si la base monetaria se mantiene controlada y las tasas reales son positivas, el ajuste de precios relativos puede convertirse en una corrección única y no en una dinámica recurrente.
La experiencia internacional muestra que liberalizaciones exitosas requieren coordinación estrecha entre política fiscal, monetaria y comunicación institucional.

Comparación regional
En comparación con Perú, donde la estabilidad del sol y la disciplina fiscal han contribuido a moderar inflación tras shocks externos , Argentina enfrenta mayor desafío debido a su historial de inflación elevada.
México y Colombia, por su parte, no presentan controles de precios extensivos en la actualidad, lo que reduce distorsiones relativas pero también limita herramientas políticas en entornos de inflación elevada.
Argentina transita un proceso más complejo, ya que debe desmontar estructuras de intervención sin generar desanclaje.
Efecto sobre salarios y negociación colectiva
Un componente crítico es la interacción entre eliminación de controles y negociación salarial. Si sindicatos ajustan demandas salariales anticipando aumentos sostenidos, el efecto nivel puede transformarse en espiral de segunda ronda.
En 2026 el desafío es lograr que las paritarias internalicen la naturaleza transitoria del ajuste inicial. La credibilidad macro es nuevamente el elemento determinante.
Dinámica mensual observada
Tras las primeras fases de desregulación, la inflación mensual mostró picos transitorios en rubros específicos. Sin embargo, la tendencia subyacente depende de la consistencia macro.
Si los datos muestran desaceleración posterior al salto inicial, el proceso puede considerarse exitoso en términos de estabilización estructural.
Riesgos latentes
Existen varios riesgos asociados:
Descoordinación política
Si la liberalización se percibe como improvisada, puede amplificar volatilidad.
Shock externo
Un aumento abrupto de precios internacionales podría coincidir con eliminación de controles, amplificando impacto.
Deterioro fiscal
Si el ajuste de precios genera presión social que deriva en mayor gasto compensatorio, el ancla fiscal podría debilitarse.
Escenarios 2026–2027
Escenario de estabilización
El ajuste inicial se diluye, la inflación mensual converge gradualmente y las expectativas se anclan.
Escenario de persistencia
El shock de precios se traslada a salarios y servicios, prolongando inflación elevada.
Escenario de reversión parcial
Ante presión social, el gobierno reintroduce controles selectivos, generando distorsiones adicionales.
Conclusión estratégica
La eliminación de controles de precios en Argentina en 2026 constituye una reforma estructural con implicaciones profundas sobre la dinámica inflacionaria. El impacto inicial en inflación mensual es prácticamente inevitable, pero su persistencia depende de la coherencia macroeconómica.
Si la disciplina fiscal y monetaria se mantienen, la liberalización puede mejorar asignación de recursos y reducir distorsiones sin reactivar espiral inflacionaria. Si la credibilidad se erosiona, el efecto podría amplificarse y comprometer la estabilización.
El proceso argentino demuestra que la lucha contra la inflación no se limita a restringir emisión, sino que requiere reformas microeconómicas acompañadas de anclas macro sólidas.



