Perú 2026: El rebote del «oro azul» y la sombra del Niño Costero. ¿Cuánto puede crecer antes de que el clima vuelva a pasar factura?

El punto de partida: lo que dicen el BCRP y ADEX

El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) ajustó al alza su proyección de crecimiento del PBI para 2026, elevándola de 2,9% a 3,0%, con la inflación anclada al centro de la meta en el 2%, lo que representa una de las combinaciones macro más sólidas de América Latina. Esta cifra del 3,0% es la del Reporte de Inflación de diciembre de 2025 —la fuente oficial de mayor autoridad— y debe leerse con matiz: para 2026 el PIB primario, que incluye agro, pesca, minería e hidrocarburos, crecería apenas un 1,9%, mientras que el PIB no primario —manufactura, construcción, comercio y servicios— se expandiría un 3,3%. Esa divergencia entre el sector primario y el resto de la economía es el dato más importante que el titular del 3% no muestra.

El BCP estima un crecimiento de entre 3,2% y 3,5%, con un escenario alcista del 4,0% si los precios de los metales se mantienen elevados y el año electoral no erosiona las expectativas empresariales. El FMI, con estimaciones más conservadoras, proyecta un 2,6%. La dispersión entre proyecciones —del 2,6% al 4,0%— refleja con honestidad los factores de incertidumbre que rodean al año electoral.

En el frente externo, las exportaciones peruanas marcaron un nuevo récord en 2025, superando los USD 90.082 millones según el CIEN-ADEX, con un crecimiento del 21% respecto a 2024 —año que ya había registrado una subida del 15%—. Esto posiciona a Perú como el cuarto mayor exportador de América Latina, superando a Argentina y solo por detrás de México, Brasil y Chile.

El arándano y la uva: dos activos financieros disfrazados de fruta

Si hay dos cultivos que han transformado el perfil macroeconómico de Perú en la última década, son el arándano —el llamado «oro azul»— y la uva de mesa. No son commodities genéricos: son activos de alto valor, intensivos en tecnología, con demanda global creciente y márgenes que la mayoría de los sectores industriales envidiará.

Perú consolidó su liderazgo mundial en la exportación de arándanos frescos en 2025, con ingresos de USD 2.457 millones, un crecimiento del 8,2% frente a 2024, y un volumen récord de 373.514 toneladas, lo que supone un incremento del 14,6% interanual. Para dimensionar el salto: en 2015, las exportaciones peruanas de arándanos no superaban las 10.200 toneladas.

En la campaña más reciente, Perú se mantuvo como principal exportador global de arándanos con una participación del 31% del mercado internacional, seguido por Chile, España y Marruecos con un 8% cada uno. Para 2026, ADEX anticipa que los arándanos continuarán siendo el pilar de la canasta agroexportadora, aunque con foco en productividad, mejora genética y tecnificación, en lugar de una expansión masiva de volumen.

En uvas, el liderazgo es equivalente. Perú se consolida como líder global en exportación de uvas de mesa por segundo año consecutivo, habiendo exportado 562.093 toneladas en la campaña 2024-2025, que llegaron a 44 mercados internacionales, con el 83% concentrado en tres destinos: Estados Unidos (46%), Europa (24%) y México (8%).

Top 3 Productos Agroexportadores de Perú: 2025 vs. 2024

ProductoExportaciones 2024 (USD M)Exportaciones 2025 (USD M)VariaciónPosición Mundial
Arándanos2.2692.457+8,2%1° del mundo
Uvas frescas1.705~2.000+17,3% est.1° del mundo
Paltas1.247~1.460+17,1% est.2° del mundo

Los tres cultivos comparten un denominador común: son productos perecederos que dependen de la velocidad de la cadena logística para preservar valor en el punto de destino. Ahí es donde el Puerto de Chancay entra en escena con un impacto que va mucho más allá de la infraestructura.

Chancay: el multiplicador logístico que cambia la ecuación exportadora

El Puerto de Chancay, inaugurado el 14 de noviembre de 2024 con la presencia del presidente chino Xi Jinping, es probablemente la inversión de infraestructura con mayor impacto inmediato sobre la competitividad exportadora peruana de los últimos veinte años.

Los números hablan solos. El trayecto entre Chancay y Shanghái se cumple actualmente en 23 días, lo que ha reducido los costos logísticos en más de un 20%, según datos de la Aduana de Shanghái. Solo en el primer semestre de 2025, la ruta gestionó 78.000 toneladas de mercancía por un valor de 240,76 millones de dólares, generando un incremento interanual del 34,9% en el valor total de los intercambios comerciales con Shanghái.

El costo logístico, que antes representaba alrededor del 16% sobre el valor de las ventas, se reducirá en dos puntos porcentuales gracias a la operación del megapuerto, beneficiando directamente los márgenes operativos de los agroexportadores.

Para los cultivos perecederos, la reducción de doce días en el tiempo de tránsito (de 35 a 23 días) no es solo un ahorro de flete: es la diferencia entre que el arándano llegue a Pekín en condiciones de primera categoría o necesite descuentos por mermas de calidad. Esta ventaja se refleja ya en los precios: el valor promedio de los productos agrícolas exportados a China pasó de USD 3,05 por kilogramo en 2024 a USD 3,42 en 2025, un aumento del 12%, superando el precio promedio obtenido en mercados como EE.UU. (USD 2,97), Países Bajos (USD 2,69) y España (USD 2,22).

Para 2026, el economista Javier Zúñiga proyecta que el movimiento de carga alcanzará el millón de TEU impulsado por la incorporación de nuevas líneas navieras, y que el puerto podría aportar hasta USD 4.500 millones anuales a la economía peruana mediante el incremento de exportaciones y la atracción de inversiones de la segunda fase portuaria.

ZUÑIGA: REGLAS DE ORO PARA REACTIVACIÓN SON ESTABILIDAD POLÍTICA, JURÍDICA  Y NORMATIVA, EL PERÚ NO LAS TIENE EN ESTE MOMENTO – RCR Peru
Javier Zúñiga en RCR.

El Niño Costero 2026: ¿Débil o Moderado? La anchoveta en el centro del tablero

Aquí es donde la narrativa de recuperación sólida encuentra su principal amenaza. Y es una amenaza que está materializándose en tiempo real.

El Enfen, en su comunicado oficial, advierte que el fenómeno El Niño Costero ya está en fase inicial a comienzos de marzo de 2026, con una extensión prevista hasta noviembre. El ingreso de ondas Kelvin cálidas desde el Pacífico central, previsto para marzo y abril, reforzaría el incremento térmico en el litoral. La clasificación técnica actual es de intensidad débil, pero existe la posibilidad de que el evento alcance la categoría moderada antes de julio, con un umbral de 1,3 grados promedio de aumento de temperatura sobre la línea de base.

La distinción entre Niño débil y Niño moderado no es semántica: es la diferencia entre una leve perturbación sectorial y una disrupción económica medible en décimas del PBI.

El impacto sobre la anchoveta —el recurso que sostiene la industria de harina y aceite de pescado, en la que Perú es el primer productor mundial— sigue un mecanismo bien documentado: cuando el mar se calienta, la anchoveta migra hacia la costa en busca de hábitats más fríos, y si el calentamiento se intensifica, se desplaza hacia zonas más profundas o hacia el sur, haciéndose inaccesible a las redes de pesca industrial.

En un escenario de Niño débil, el impacto sobre la anchoveta sería limitado, según el Enfen. Sin embargo, si el calentamiento se intensifica, la migración de la especie podría comprometer la primera temporada de pesca de 2026. La referencia histórica es clara: durante el Niño costero de 2023, la biomasa de anchoveta se redujo un 34% respecto a 2022, la primera temporada no se abrió y la industria pesquera perdió más de USD 1.000 millones en exportaciones ese año.

La Cámara de Comercio de Lima estima que un fenómeno El Niño de intensidad débil a moderada podría provocar pérdidas económicas superiores a S/291 millones diarios en siete regiones del Perú —Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad, Ica, Arequipa y Moquegua—, áreas que en conjunto aportan el 23,3% del PBI nacional y concentran el 27,5% del empleo formal privado.

El dato que cohesiona todo: las exportaciones de harina de pescado de enero a noviembre de 2025 alcanzaron 1,2 millones de toneladas métricas por un valor de USD 1.734,7 millones. Si el Niño Costero escala a moderado y cierra la primera temporada de anchoveta 2026, ese flujo de divisas —que suaviza el déficit fiscal y refuerza el sol— queda en riesgo severo en el segundo semestre.

Semáforo de Riesgo Climático-Exportador 2026

Escenario NiñoIntensidadImpacto AnchovetaImpacto Agroexportación
Niño DébilΔT < 1,3°CLimitado, biomasa accesibleMínimo: norte puede sufrir exceso de lluvia
Niño ModeradoΔT entre 1,3°C y 2,5°CMigración al sur, cuota comprometidaAfectación infraestructura logística norte
Niño FuerteΔT > 2,5°CCierre de temporada, pérdida >USD 1.000MDaño severo en uvas y espárragos de La Libertad

Implicaciones Macroeconómicas: la tríada déficit-superávit-sol

La balanza comercial de Perú mantendría un superávit cercano al 10,3% del PBI en 2026, impulsado por el dinamismo de las exportaciones y los altos precios de los principales commodities. Este superávit externo es el ancla más potente del sol peruano y el argumento más sólido para mantener una posición constructiva en activos locales.

El déficit fiscal se proyecta en 1,9% del PBI en 2026, con una reducción gradual hasta 1,6% en 2027. La deuda bruta se mantendrá en torno al 32% del PBI, la más baja de la región. Esta combinación —superávit externo y deuda pública contenida— es el perfil macro que las calificadoras de riesgo premian con estabilidad de rating y que los gestores de renta fija emergente consideran el estándar de referencia andino.

Veredicto Hoybolsa.com: ¿Dónde posicionarse en activos peruanos en 2026?

El perfil macroeconómico de Perú en 2026 es el más equilibrado de la región andina: crecimiento moderado del 3%, inflación en el centro de la meta, superávit externo estructural, deuda pública como porcentaje del PBI entre las más bajas de América Latina, y un sector agroexportador que acaba de registrar el quinto año consecutivo de récord de exportaciones.

El riesgo principal no es fiscal ni monetario: es climático y electoral.

Para el inversor en renta fija, los bonos soberanos peruanos en soles ofrecen una de las mejores combinaciones de rendimiento real positivo y riesgo soberano contenido de la región. Con el BCRP manteniendo la tasa de referencia en el entorno del 4,5%-4,75% y la inflación convergiendo al 2%, el carry real es positivo y la posibilidad de apreciación del bono en un ciclo de recortes adicionales constituye un argumento adicional de total return.

Para el inversor en renta variable, el sector agroexportador a través de las grandes empresas listadas en la BVL —Camposol, Danper, Cerro Prieto— ofrece exposición directa al ciclo virtuoso del arándano y la uva, con el catalizador de Chancay ya incorporado parcialmente en los precios, pero con upside si el Niño se mantiene débil y la primera temporada de pesca 2026 se abre sin contratiempos.

La variable que no está en los modelos estáticos es el ciclo electoral. Las elecciones generales de 2026 introducirán volatilidad en el primer semestre, especialmente en el tipo de cambio. Scotiabank Perú prevé que las elecciones podrían generar volatilidad cambiaria en el primer semestre, pero que el superávit comercial y la posición externa del país ayudarán a estabilizarlo, proyectando un tipo de cambio promedio de S/3,40.

La conclusión es que Perú en 2026 no necesita ser el activo más rentante de la región para ser el más inteligente en el que estar. En un entorno donde Colombia sufre degradaciones de rating, Argentina transita una desinflación incierta y México enfrenta la trampa de los servicios, la aburrida estabilidad peruana se convierte en una ventaja comparativa de primer orden.

El «oro azul» seguirá brillando. La cuestión es solo qué tan frío quede el mar.

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