En 2026 la evolución del CDS a cinco años de Colombia se ha convertido en uno de los indicadores más observados por inversores internacionales que evalúan la trayectoria fiscal y la estabilidad macroeconómica del país. El Credit Default Swap no es simplemente un derivado financiero; funciona como termómetro en tiempo real del riesgo soberano percibido. Tras las rebajas de calificación crediticia registradas en años anteriores, el comportamiento del CDS refleja tanto la memoria del deterioro fiscal como las expectativas sobre la capacidad de consolidación presupuestaria futura.
Cuando una agencia reduce el rating soberano, el mercado no reacciona solo al anuncio puntual, sino que revalúa el perfil estructural de riesgo. En el caso colombiano, la pérdida del grado de inversión implicó una ampliación inicial del spread y un aumento del coste implícito de asegurar la deuda frente a impago. Sin embargo, la trayectoria posterior del CDS depende de variables macro más amplias que el propio rating.
Interacción entre CDS y política fiscal
El CDS a cinco años incorpora expectativas sobre déficit, deuda y crecimiento económico. En el análisis previo sobre la reforma tributaria y su efecto en el spread de los bonos soberanos se señalaba que la credibilidad de los ingresos estructurales es clave para contener la prima de riesgo. Si el mercado percibe que la recaudación adicional es permanente y suficiente para estabilizar la deuda, el CDS tiende a moderarse incluso sin mejora formal del rating.
En 2026 la trayectoria del CDS colombiano ha mostrado episodios de compresión moderada en momentos de estabilidad política y señales de disciplina fiscal, pero también repuntes puntuales ante tensiones regulatorias o incertidumbre sobre ingresos energéticos.
El diferencial frente a otros países latinoamericanos refleja no solo fundamentos económicos, sino también percepción de riesgo institucional.
Comparación regional y posicionamiento relativo
Comparado con Perú, cuyo marco de regla fiscal ha fortalecido su credibilidad ante inversionistas, Colombia presenta mayor volatilidad en su prima de riesgo debido a debates fiscales recurrentes y dependencia energética. Frente a México, que conserva grado de inversión en la mayoría de agencias y mantiene disciplina presupuestaria relativamente estable, el CDS colombiano suele cotizar en niveles superiores.
Argentina, por su parte, opera en una categoría distinta debido a su historial de reestructuraciones, lo que mantiene su CDS en niveles considerablemente más elevados.
Este posicionamiento intermedio coloca a Colombia en una zona donde pequeñas variaciones en percepción pueden generar movimientos relativamente amplios en el spread.
Impacto del CDS en el coste de financiamiento
El CDS no es solo un indicador abstracto; influye directamente en el coste de emisión de bonos soberanos y en la referencia utilizada por emisores corporativos locales. Un aumento sostenido en el CDS se traduce en mayores rendimientos exigidos por inversionistas para adquirir deuda colombiana en mercados internacionales.
Además, las empresas nacionales que emiten deuda en dólares enfrentan spreads adicionales cuando el riesgo soberano aumenta, ya que el país actúa como techo implícito para la calificación corporativa.
La evolución del CDS, por tanto, afecta tanto al Tesoro como al sector privado.

Factores determinantes en 2026
Tres factores dominan la dinámica del CDS colombiano en el contexto actual.
Primero, la sostenibilidad de ingresos energéticos y su relación con la balanza comercial. Como se analizó en el estudio sobre la dependencia del carbón y el sector externo, la vulnerabilidad ante precios internacionales condiciona percepción de solvencia.
Segundo, la trayectoria de deuda pública como porcentaje del PIB. Si el crecimiento nominal supera el coste medio de financiamiento, la ratio puede estabilizarse sin ajustes drásticos.
Tercero, la estabilidad política y regulatoria. Cambios abruptos en política energética o tributaria pueden generar episodios de volatilidad incluso si los fundamentos fiscales permanecen relativamente estables.
Relación entre CDS y tipo de cambio
En economías emergentes, existe correlación significativa entre CDS y tipo de cambio. Un aumento en la prima de riesgo suele coincidir con depreciación cambiaria, ya que inversionistas demandan mayor compensación por mantener activos denominados en moneda local.
En Colombia, esta interacción puede amplificar presiones inflacionarias si la depreciación encarece importaciones. A su vez, esto podría influir en decisiones del banco central y afectar el ciclo crediticio, como se describió en el análisis sobre desaceleración del crédito bancario.
El CDS, por tanto, se integra en una red de variables macro interconectadas.
¿Puede recuperarse el grado de inversión?
La pregunta estratégica es si Colombia podría recuperar el grado de inversión en los próximos años. Para ello, necesitaría demostrar consolidación fiscal sostenida, estabilidad regulatoria y trayectoria descendente del ratio deuda/PIB.
La compresión sostenida del CDS sería una señal adelantada de mejora estructural antes de cualquier acción formal de las agencias.
Sin embargo, el proceso es gradual. Los mercados exigen evidencia prolongada antes de revaluar el perfil de riesgo soberano.
Escenarios 2026–2028
Escenario base
El CDS se mantiene estable con ligera tendencia descendente, reflejando consolidación fiscal moderada.
Escenario de mejora
Reformas estructurales y estabilidad energética reducen spread significativamente, acercando al país a recuperar grado de inversión.
Escenario adverso
Choque externo o deterioro fiscal provoca ampliación abrupta del CDS y encarecimiento de financiamiento.
Implicaciones estratégicas
Para el gobierno colombiano, gestionar el CDS implica más que reaccionar a movimientos diarios. Requiere coherencia entre política fiscal, regulación energética y estabilidad institucional. La señal que envían los mercados es sensible a percepciones de largo plazo, no solo a resultados trimestrales.
La evolución del CDS a cinco años en 2026 refleja que Colombia se encuentra en una etapa de consolidación frágil pero reversible. La dirección futura dependerá de la consistencia entre discurso y ejecución presupuestaria.
Conclusión estratégica
El CDS colombiano a cinco años es uno de los indicadores más precisos para evaluar el riesgo soberano percibido tras las rebajas de rating anteriores. Su evolución en 2026 muestra una economía que intenta estabilizar su perfil fiscal sin haber consolidado plenamente la confianza perdida.
La trayectoria futura dependerá de disciplina fiscal sostenida, estabilidad en ingresos energéticos y claridad regulatoria. Si estos elementos se alinean, el spread podría comprimirse gradualmente, reduciendo el coste de financiamiento soberano y corporativo. En ausencia de esa coherencia, la volatilidad persistirá como recordatorio de vulnerabilidades estructurales aún no resueltas.



